TRATAMIENTOS EN LA EM

TRATAMIENTOS EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE (EM)

Tratamiento de las exacerbaciones o crisis en la Esclerosis Múltiple (EM):

¿Qué sucede cuando tengo una crisis severa? ¿Es común el uso de la cortisona? ¿Puedo tomar cortisona siempre para prevenir una crisis? ¿Para qué sirve? ¿Qué efectos tendré a largo plazo?

Alguna vez nos hemos hecho al menos una de estas preguntas, intentemos responderlas y así sabremos de qué hablamos cuando nos dicen: “Necesitas la cortisona, vía endovenosa o vía oral”.

La cortisona es un químico que tiene una serie de funciones, su utilidad en esclerosis múltiple se debe a que ayuda a desinflamar la zona afectada del sistema nervioso central y, posiblemente, facilita la remielinización, mejorando, así, la conducción de los impulsos nerviosos. Es importante que no se confunda corticoides con esteroides anabólicos, los que son utilizados por algunos deportistas para fortalecer, para engrosar sus músculos. En nuestro caso, los corticoides se usan cuando tenemos una crisis severa; se busca acortar la duración y la severidad de la misma y acelerar el proceso de recuperación.

Su utilización en el tratamiento de las exacerbaciones depende de la severidad de las mismas; en ocasiones éstas son muy severas como: la pérdida de la visión, la parálisis de una extremidad, entonces los médicos deciden que para detener la inflamación producida en la mielina es importante las altas dosis de cortisona vía endovenosa. Así es posible que estemos de uno a tres días recibiendo un gramo diario del medicamento para posteriormente bajar, la dosis, paulatinamente para usarla vía oral. Este tratamiento no debe darse en más de un mes y las dosis deben ser manejadas de tal manera que éstas vayan poco a poco disminuyendo.

Cuando tenemos una crisis “suave” o “moderada”, los médicos evalúan la posibilidad de utilizar cortisona sólo por vía oral y en dosis más bajas.

Hasta el momento no se ha demostrado que exista una propiedad preventiva para las exacerbaciones con el uso continuo del medicamento; por el contrario, las investigaciones muestran los efectos negativos que puede tener su uso a largo plazo.

Los efectos inmediatos en este tratamiento varían de acuerdo a la reacción de cada persona; sin embargo, existen y es importante conocerlos para saber y comprender lo que sentimos cuando estamos siendo sometidos a su uso:

- Problemas estomacales.
- Incremento del apetito.
- Retención de líquidos.
- Baja en las defensas contra otras enfermedades.
- Elevación de los niveles de azúcar en la sangre.
- Cambios de humor.
- Dolores de cabeza.
- Problemas para dormir.
- Caída del pelo.
- Crecimiento de vellos en la cara y el cuerpo.
- Acné.

Es importante saber que todos estos efectos secundarios van pasando poco a poco en la medida en que se va bajando la dosis, hasta dejar de tomarla. NO SE DEBE INTERRUMPIR. NO SE PUEDE AUTOMEDICAR. NO DEBE DEJARSE DE LADO LA RIGUROSA SUPERVISIÓN DEL NEURÓLOGO.

El uso de la cortisona, a largo plazo, puede causar:

- Osteoporosis.
- Dolores articulares.
- Hipertensión arterial.
- Desarreglos en la menstruación.
- Infecciones.
- Molestias diversas en la piel.
- Úlceras pépticas.
- Cataratas.

Ante la presencia de una crisis de suficiente severidad, generalmente se recomienda la toma de cortisona en algunas de sus formas de administración: oral, intramuscular o endovenosa. Esta última se realiza por medio de suero en un medio hospitalario. No debe autotratarse. La forma de administración o su indicación siempre son criterio de tu especialista, ya sea en el caso de la cortisona como en el de cualquier otro medicamento que se prescriba con la intención de alterar la actividad de base del tipo de EM que padezcas.

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