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PAUTAS PARA EL TRATAMIENTO INMUNOMODULADOR |
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PAUTAS PARA EL TRATAMIENTO INMUNOMODULADOR
(los interferones de tipo beta y el acetato de glatiramer).
DE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE EN LATINOAMERICA
Darwin Vizcarra. Médico neurólogo. Servicio de Neurología
HNCH. Profesor asociado UPCH
Pilar Pozo. Médico residente de neurología UPCH, HNCH
La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad desmielinizante
que afecta el sistema nervioso central, (tanto la médula como
el cerebro) y puede tener presentación clínica variable
que genera exista una combinación única de síntomas
para cada paciente.
Nuevos tratamientos que representan una mejor comprensión de
los mecanismos inmunológicos subyacentes a EM, están disponibles
en el mundo desde hace varios años. Entre ellos los fármacos
inmunomoduladores como los interferones de tipo beta 1ª, 1b y el
acetato de glatiramer. Aunque estos tratamientos están sustentados
en estudios con rigor metodológico, que han permitido su aplicación
universal, los criterios con los que se indica el inicio de tratamiento
y la evaluación para su continuidad no tienen el mismo nivel
de consenso. Diferencias en la selección de los pacientes estudiados,
tomados como referencia para las decisiones, eficacia variable y diversidad
en los tipos de medicamentos, tiempo de seguimiento para la evaluación
de los resultados, impacto sobre los parámetros clínicos
y calidad de vida, imágenes del sistema nervioso y modificación
del curso de la enfermedad figuran entre los argumentos más importantes
para la elaboración de guías de tratamiento. Del mismo
modo los altos costos de los medicamentos y la presión por la
restricción en los gastos de salud del sistema sanitario o de
las aseguradoras llevan al riesgo de decisiones inadecuadas y algunas
veces injustas en términos de a quién y como tratar. Por
estas razones es importante manejar criterios comunes, coordinados entre
los neurólogos de cada región o país. A este respecto
la Sociedad Peruana de Neurología ha convocado recientemente
a la formación de un grupo de tareas con la finalidad de establecer
guías para el diagnóstico y tratamiento de la Esclerosis
Múltiple. El presente artículo revisa los últimos
consensos acerca del manejo y tratamiento de la esclerosis múltiple
en algunos países de Latinoamérica, con énfasis
en los criterios para tratamiento con inmunomoduladores (los interferones
de tipo beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer).
PAUTAS DE LA SOCIEDAD VENEZOLANA DE NEUROLOGÍA PARA EL USO DE
INMUNOMODULADORES (los interferones de tipo beta 1ª, 1b y el acetato
de glatiramer). EN LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE (1)
El grupo de trabajo de la Sociedad Venezolana de Neurología
en Octubre del 2002, ha desarrollado los siguientes criterios acerca
del uso de inmunomoduladores (los interferones de tipo beta 1ª,
1b y el acetato de glatiramer). para profilaxis de brotes de esclerosis
múltiple.
1. Esta indicado en todos los casos de esclerosis múltiple definitiva,
bien sea con patrón de remitente-recurrente (EM-RR) o de la forma
o progresiva secundariamente (EM-PS).
2. Pacientes con EM definida que han tenido por lo menos dos brotes
en los últimos dos años, o el examinador haber encontrado
signos neurológicos que denoten nuevos brotes no totalmente apreciados
por el paciente o por incremento las lesiones en la resonancia magnética
o lesiones que impregnen con gadolinio (sustancia de contraste).
3. Pacientes que aún tengan función de la vida diaria
importante, en quienes un nuevo ataque implica un deterioro adicional
en su calidad de vida.
4. En mujeres se debe descartar embarazo con pruebas de laboratorio,
y si se administra este medicamento la pareja debe usar un método
anticonceptivo.
5. El o la paciente o su familiar deben mostrar responsabilidad en
cuanto a su adherencia al tratamiento y a los controles con su médico
tratante, preferiblemente neurólogo.
Una vez cumplidos los criterios anteriores, la sociedad venezolana
de neurología recomienda:
1. Informar a los pacientes acerca de los pro y contra del uso de inmunomoduladores
(los interferones de tipo beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer).
2. Recordarles que el tratamiento no es curativo, sino que sólo
modifica la evolución de la enfermedad.
3. Tratar a los pacientes lo más tempranamente posible.
4. Antes de iniciar el uso de inmunomoduladores (los interferones
de tipo beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer), debe asegurase
que el paciente pueda continuar el tratamiento por un mínimo
de dos años. Es necesario señalar que aún no se
ha establecido por cuanto tiempo debe cumplirse este tipo de tratamiento.
CONSENSO SOBRE EL USO DE INMUNOMODULADORES (los interferones de tipo
beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer). EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE
EN ARGENTINA (2)
Antes de iniciar tratamiento con inmunomoduladores en pacientes con
esclerosis múltiple, el grupo de trabajo de enfermedades desmielinizantes
de la Sociedad Neurológica Argentina en consenso con el Comité
Médico Asesor sobre Esclerosis Múltiple en Argentina recomienda:
1. Los pacientes con diagnóstico de esclerosis múltiple
definida conforme a los criterios de Poser deberán recibir tratamiento
con agentes modificadores de la enfermedad (los interferones de tipo
beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer).
2. Los pacientes con síndrome desmielinizante aislado (primera
crisis) y alto riesgo de conversión a EM definida, pueden ser
tratados con algunos inmunomoduladores.
3. Los pacientes deben presentar enfermedad de curso activo, indicado
por recaídas clínicas o evidencias de progresión
en los estudios de resonancia magnética.
4. Los pacientes deberán iniciar tratamiento tempranamente una
vez confirmada la enfermedad de forma inequívoca.
5. El tratamiento deberá mantenerse de manera indefinida salvo
que existan efectos adversos intolerables, falta de eficacia de fármaco
utilizado o aparezcan nuevas alternativas terapéuticas de mayor
eficacia.
6. La falta de eficacia será definida como persistencia o incremento
en la frecuencia de exacerbaciones con respecto del periodo pre-tratamiento,
alternativamente como un incremento persistente de la discapacidad entre
recaídas o incremento de las lesiones en resonancia magnética.
7. El paciente deberá tener acceso a todos los agentes de los
cuales exista clara evidencia de que puedan modificar el curso de la
enfermedad.
8. Las pacientes de sexo femenino deberán usar un método
anticonceptivo durante el periodo de tratamiento.
9. Los inmunomoduladores se encuentran contraindicados durante los
periodos de embarazo y lactancia.
10. En pacientes con EM- PS es apropiado considerar el tratamiento
con interferón beta, en aquellos que aún experimentan
recaídas. En pacientes EM secundaria progresiva sin recaídas
sólo interferón beta 1 b, aunque con resultados controvertidos,
ha demostrado modificar el tiempo de progresión de la discapacidad
11. Los pacientes que no cumplan criterios de tratamiento deberán
ser monitoreados a intervalos regulares a fin de detectar evidencia
de actividad de la enfermedad.
12. En aquellos pacientes que cumplan criterios para iniciar el tratamiento,
el mismo no deberá limitarse en función de la frecuencia
de las recidivas, edad o grado de discapacidad
13. Los pacientes deberán acceder a un regular seguimiento por
parte del médico neurólogo. Deberá permitirse el
cambio de un inmunomodulador (los interferones de tipo beta 1ª,
1b y el acetato de glatiramer). a otro, cuando se corrobore fehacientemente
la falta de eficacia del primer agente utilizado.
14. Los pacientes serán educados claramente antes de iniciar
el tratamiento sobre los beneficios y los efectos adversos de los fármacos
a utilizar.
CONSENSO PARA EL TRATAMIENTO DE ESCLEROSIS MÚLTIPLE EN BRASIL
(3)
EL Comité Brasilero para el tratamiento e investigación
de la Esclerosis Múltiple recomienda:
1. La decisión de tratamiento inmunomodulador (los interferones
de tipo beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer), debe ser juzgada
individualmente y debe ser conducida exclusivamente por el médico
neurólogo
2. Es aceptable no iniciar tratamiento con inmunomoduladores en pacientes
con brotes leves e infrecuentes, decisión que debe ser reevaluada
periódicamente
3. El tratamiento con inmunomoduladores puede ser considerado:
a) Luego de una primera crisis de acuerdo a los criterios de Mc Donald.
b) En EM-RR.
c) En EM-PS en presencia de brotes.
4. Educar a los pacientes acerca de los riesgos y beneficios del uso
de inmunomoduladores y solicitarles la firma de un consentimiento informado.
5. Que las mujeres en edad fértil usen métodos anticonceptivos.
Pero en caso de gestación debe suspenderse los inmunomoduladores.
6. No existe un inmunomodulador de preferencia para las situaciones
señaladas en el punto 3.
7. El tratamiento debe ser continuo por un plazo indefinido a menos
que exista evidencia de ineficacia o efectos colaterales intolerables
para el paciente.
8. En EM progresiva secundaria con exacerbaciones el interferón
beta 1b es útil.
CONSENSO PARA EL USO DE INMUNOMODULADORES EN COLOMBIA (4)
El grupo de trabajo del seguro social y la vicepresidencia de EPS realizaron
la guía de EM en Colombia, ellos sugieren como criterios para
inicio de terapia con inmunomoduladores (los interferones de tipo beta
1ª, 1b y el acetato de glatiramer):
1. Pacientes con diagnóstico clínico de EM-RR y en algunos
casos de EM progresiva secundaria o definidos por laboratorio según
los criterios de Poser y Schumacher, con una graduación en la
escala de incapacidad de Kurtzke entre 0 y 5 (5 significa caminar sin
ayuda o descanso en torno a unos 200 metros; su incapacidad es suficiente
para afectarle en funciones de la vida diaria, por ejemplo el trabajar
todo el día sin medidas especiales)
2. El paciente a tratar no debe padecer trastornos sicóticos.
3. El paciente debe de haber padecido al menos una crisis en los últimos
dos años.
4. No debe estar bajo tratamiento con fármacos inmunosupresores,
excepto los esteroides.
Cabe resaltar que este grupo de trabajo sugiere NO iniciar terapia
inmunomoduladora en pacientes con enfermedades terminales, SIDA, neoplasia
en el sistema nervioso central, vasculitis, cardiopatía severa,
insuficiencia hepática o renal y en pacientes de enfermedad psiquiátrica
activa. Tampoco se recomienda terapia en pacientes embarazadas o en
aquellos pacientes cuya escala de Kurztke sea mayor de 5.
Se recomienda como causal de finalización de tratamiento:
1. Intolerancia al fármaco.
2. Alergia inmediata al fármaco (urticaria, asma, dermatitis,
erupciones).
3. Alergia tardía al fármaco (dermatitis de contacto,
anemia hemolítica, leucopenia, nefritis intersticial o Púrpura).
4. Cuadro de toxicidad al fármaco.
5. Imposibilidad de administrarse dosis programadas del medicamento
en estudio por más de dos semanas consecutivas.
6. Constante progresión de la incapacidad evaluada según
escala de Kurztke.
CONSENSO PARA USO DE INMUNOMODULADORES (los interferones de tipo beta
1ª, 1b y el acetato de glatiramer) EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE
EN MÉXICO (5)
El grupo mexicano para el estudio de la Esclerosis Múltiple
perteneciente a la Academia Americana de Neurología sugiere las
siguientes recomendaciones para inicio de inmunomoduladores:
1. Definido diagnóstico de EM según los criterios de
Poser.
2. EM con curso clínico que incluya recaídas.
3. EM con actividad manifiesta por la historia clínica, exámenes
físicos secuenciales o estudios seriados de resonancias magnéticas.
4. Iniciar el tratamiento tan pronto como sea posible.
5. Tomar las medidas necesarias para la prevención del embarazo.
No debe usarse inmunomoduladores durante la lactancia y el embarazo.
6. Debe proporcionarse amplia información al paciente con respecto
a los riesgos y beneficios del fármaco.
7. Mantener el seguimiento regular del paciente por personal calificado,
vigilando el apego al tratamiento, la eficacia y los posibles efectos
colaterales.
8. La pérdida del beneficios y efectos colaterales severos son
indicaciones de suspender la terapia con inmunomoduladores.
9. El tratamiento debe mantenerse hasta que se disponga de otra alternativa
que pruebe ser más efectiva.
De la revisión de las recomendaciones de los países investigados
podemos concluir que existen similitudes en cuanto a las formas de EM
que tendrían indicación de tratamiento inmunomodulador
(los interferones de tipo beta 1ª, 1b y el acetato de glatiramer),
siendo particularmente Brasil quien taxativamente señala la posibilidad
de no emplear inmunomoduladores en formas leves. Existen grandes discrepancias
en relación al rol del grado de incapacidad como criterio de
exclusión, al respecto, entre los revisados solo las guías
colombianas señalan como exclusión de tratamiento un puntaje
definido en la escala de incapacidad, en la otra orilla el consenso
argentino indica que el tratamiento no deberá limitarse en función
del grado de incapacidad. Todas las guías señalan el rol
preponderante del médico y en particular el neurólogo
con experiencia en EM, como el encargado del cuidado de los pacientes.
El balance entre costos, análisis de evidencia científica
y principio de beneficencia del paciente podrían explicar las
discrepancias observadas entre países.
Cabe destacar que algunas de los documentos aquí analizados
pueden haber sido sujetos a posterior modificación de la que
aún no pudimos tener información al tiempo de la preparación
del presente artículo.
Creemos que es de particular interés el enfoque que nuestra
región, en su diversidad y semejanza, le da al tratamiento de
EM. Es expectativa de médicos y pacientes que el grupo de tareas
de la Sociedad Peruana de Neurología en EM pueda, en breve plazo,
conformarse y presentar sus resultados.
(1) Extraído: “ Pautas de la Sociedad
Venezolana de Neurología para el diagnóstico y tratamiento
de la Esclerosis Múltiple.” . Grupo de trabajo de enfermedades
desmielinizantes de la Sociedad Venezolana de Neurología. Octubre
2002.
(2) Extraído de: “Consenso sobre el uso
de drogas inmunomoduladoras en el tratamiento de la Esclerosis Múltiple
en Argentina” realizada por Grupo de Trabajo de enfermedades desmielinizantes
de la Sociedad Neurológica Argentina y Comité Médico
asesor de Esclerosis Múltiple Argentina. Diciembre 2002. “Actualización
del Consenso sobre el uso de drogas inmunomoduladoras en el tratamiento
de la Esclerosis Múltiple en Argentina” 2003
(3) Extraído de: “Consenso expandido del
Comité Brasilero de tratamiento e investigación de Esclerosis
Múltiple” aprobada en la reunión de Consenso de
Manejo de Esclerosis Múltiple realizado en Sao Paulo. Abril 2002.
(4) Extraído de: “Guía Nacional
de Práctica Clínica para la Esclerosis Múltiple”,
desarrollada por la Coordinación Nacional de Guías y Protocolos
en la práctica clínica por el Seguro Social de Colombia.
Mayo 2000.
(5) Extraído de: “Uso de Agentes Modificadores
de la Enfermedad en la Esclerosis Múltiple”. Revista Mexicana
de Neurociencias. 2000; 1(3): 25-8.
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